Defectos de pintura en automoción: causas reales y cómo evitarlos

Piel de naranja, cráteres, descuelgues, hervidos: repasamos los defectos de pintura más comunes en el taller, por qué aparecen de verdad y cómo prevenirlos.

Un defecto de pintura casi nunca es mala suerte. Detrás de cada piel de naranja, cada cráter y cada descuelgue hay una causa concreta —de producto, de aplicación o de ambiente— que se puede identificar y prevenir. Conocerlas ahorra repintados, garantías y horas de pulido. Estos son los que más aparecen en el taller y de dónde vienen.

Piel de naranja

La superficie queda con textura en lugar de lisa. Causas habituales: viscosidad de producto demasiado alta, presión de pistola incorrecta, distancia o velocidad de pasada inadecuadas, o temperatura de cabina fuera de rango. Es un defecto de aplicación, no de producto: ajustar dilución, presión y técnica de pasada lo resuelve en origen.

Cráteres y ojos de pez

Pequeñas depresiones circulares donde el color rechaza la superficie. Casi siempre es contaminación por silicona, cera o grasa que quedó bajo el color. La solución no está en la cabina sino en el desengrasado: limpieza rigurosa antes de cada capa y control de la contaminación ambiental del taller.

Descuelgues

El clásico chorreón. Exceso de producto en una pasada, dilución excesiva o pasadas demasiado juntas sin tiempo de evaporación entre ellas. Se previene respetando el espesor de capa recomendado y los tiempos de evaporación del sistema.

Hervidos

Burbujas o poros que aparecen al secar. Suele ser disolvente atrapado: capas demasiado gruesas o tiempos de evaporación insuficientes antes de meter en cabina. La prisa entre capas es la causa; respetar los tiempos, la cura.

Diferencia de tono

La reparación no iguala con el resto de la carrocería. Aquí entra la colorimetría: identificación correcta del color, preparación exacta de la mezcla y técnica de difuminado. Es donde un sistema de color preciso marca la diferencia entre una reparación invisible y una que canta bajo el sol.

El patrón común: proceso y producto coordinados

Fíjate en que casi todos los defectos se reparten entre tres familias: contaminación (preparación), aplicación (técnica y equipo) y producto (dilución y tiempos). Controlar las tres es lo que da un acabado repetible. Un sistema de pintura coherente —donde diluyentes, tiempos y productos están pensados para trabajar juntos— reduce el margen de error frente a mezclar componentes de distinta procedencia.

Si un defecto se te repite y no das con la causa, en Sirvent Productes lo analizamos contigo: muchas veces está en un paso de la aplicación de laca o en la colorimetría que se puede ajustar. Como partner técnico, nos interesa que el problema no vuelva.

Equipo Técnico · Sirvent Productes. Más de 40 años resolviendo problemas de acabado junto a talleres de automoción.

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